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Puertas Correderas Cortafuegos: protección contra los incendios

Desde hace mucho tiempo, las puertas correderas cortafuegos han sido buscadas como una solución para satisfacer las necesidades de incendios en muchas estructuras. Sin embargo, los códigos del siglo XX no siempre las han aceptado como una solución completa en caso de incendios. Usualmente, los profesionales del diseño requerían especificar salidas de emergencia hechas con marcos de madera o acero. Sin embargo, desde el año 2000 cambios significativos en el código de construcción han ampliado en gran medida el uso de los sistemas horizontales de puertas correderas cortafuegos. Hoy en día, estos sistemas son universalmente aceptados y reúnen los requisitos contra incendios y cumplen los reglamentos de construcción en prácticamente cualquier construcción.

Los sistemas de puertas correderas cortafuegos juegan un papel clave en el diseño moderno, ya que cada vez hay una necesidad mayor de contar con aperturas que exceden los 4 u 8 pies, lo cual usualmente excede el tamaño de las puertas de vaivén convencionales, ya sean individuales o dobles. Por otra parte, libre de las limitaciones de los diseños rectilíneos, los arquitectos están ahora en condiciones de diseñarlas en aberturas curvas, lo cual permite un número casi infinito de aplicaciones. Se instalan en una multitud de tipos de edificios, se encuentran en escuelas, iglesias, altos edificios de oficinas, casinos, aeropuertos, instalaciones para adultos mayores, centros de salud, centros comerciales, hoteles, transporte público y los museos. A menudo las puertas correderas cortafuegos tienen costos más bajos que al aplicar otras soluciones. Dado al mayor enfoque en la seguridad del edificio, las oficinas gubernamentales, embajadas, escuelas y juzgados es más común encontrarlas en este tipo de instituciones.

Una solución ideal para las personas con discapacidad

Los sistemas de puertas correderas cortafuegos proporcionan un medio eminentemente práctico para el traslado de personas, ya que evita los obstáculos al tener que salir de un edificio rápidamente. Se han realizado pruebas con personas discapacitadas y en silla de ruedas, y se ha demostrado que un sistema de puertas correderas cortafuegos es mucho más efectivo cuando se realiza una evacuación del edificio, si se compara con un sistema convencional de bisagras o puerta batiente. Las puertas batientes claramente presentan problemas a los usuarios en situaciones de emergencia, tanto para personas en sillas de ruedas y que puedan trasladarse a pie, sobre todo en situaciones de hacinamiento y cuando el personal de bomberos y rescate están llegando a través de la puerta en la dirección opuesta. Los fabricantes han investigado y desarrollado los sensores y la tecnología de microprocesadores de precisión que las abren y cierran con facilidad. En caso de emergencia, una persona con discapacidad o en silla de ruedas toca el hardware de salida de incendios, lo cual abre la puerta a un ancho predefinido y permite a la persona salir, para luego volverse a cerrar para proteger la apertura en caso de incendio.

Las puertas correderas cortafuegos están diseñadas para ser almacenadas en espacios poco profundos en las paredes. Están supervisados ??y controlados por sistemas electrónicos, que se auto-cierran en caso de incendio. Por otra parte, porque no se requiere ninguna pista en el piso, pueden ser instalados para las configuraciones radiales. Las pistas se encuentran empotradas por encima del techo y las puertas de acordeón se pliegan a pocos centímetros detrás de una puerta de bolsillo, lo cual hace que prácticamente sean invisibles hasta que se activan. La suspensión de montaje de puertas y el sistema conductor son independientes. Cada panel se suspende de una pista sujetada en la cabeza con un clavo de acero y los rodillos para aumentar su durabilidad y también facilitar el mantenimiento. La puerta puede ser completamente reparada en el lugar porque los paneles individuales pueden ser removidos y reemplazados.

El sistema de puertas correderas cortafuegos está diseñado para permanecer en la posición abierta. Con una señal en el panel de alarma contra incendios, detector de humo, alarma contra incendios, una unidad de disparo manual o, en algunos casos, la activación de una válvula reguladora de caudal de riego, la puerta se cierra automáticamente. La velocidad necesaria para abrir y cerrar las puertas no debe ser inferior a seis pulgadas por segundo y no puede exceder las 24 pulgadas por segundo. La tasa típica de apertura y cierre es entre ocho y nueve pulgadas por segundo. A este ritmo, una abertura que tiene un ancho de 80 o 90 pulgadas se puede cerrar en diez segundos.

El sofisticado sistema de control electrónico de las puertas correderas cortafuegos funciona con un sistema de 120 voltios AC, que incluye un sistema de baterías de respaldo y los microprocesadores que controlan continuamente los sistemas de puertas. La línea de 120 voltios está conectada a una caja de conexiones en el bolsillo de almacenamiento cerca de la caja de control y carga continuamente la batería. Tras la activación, un sonido de altos decibeles indica que el sistema está en modo de fuego y cierra las puertas. Si en el borde de la puerta, equipado con un sensor especial, se encuentra una obstrucción, se detiene, pausa un momento y luego continúa cerrando. Sólo una ligera presión en el borde es necesaria para que la puerta se detenga, evitando de esa forma accidentes.

Cuando está en la posición cerrada, se puede volver a abrir con facilidad de uno y otro lado. Sólo tres a cinco libras de presión en la salida de emergencia de hardware hará que la puerta se retracte a una cierta distancia preestablecida, por lo general de 36 pulgadas. La mayoría de los fabricantes tienden a fijar la fuerza para abrir las puertas correderas cortafuegos a las cinco libras o menos. La distancia de retracción se puede ajustar en el lugar.

El sistema típico de la puerta corredera se ha diseñado e instalado de modo que no se cierra en caso de pérdida de energía en el edificio, a menos que la pérdida de poder sea por un período de tiempo suficientemente largo para que el voltaje de la batería se acabe. Las puertas correderas cortafuegos también están diseñadas para ser operadas manualmente.